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Guadalajara, que disputó los partidos 1 y 2, tiene un ambiente completamente diferente. Monterrey, escenario de la batalla decisiva para determinar el destino de la selección de Hong Myung-bo en la fase de grupos, anuncia desde el clima un entorno totalmente distinto.
La selección nacional de fútbol de Corea del Sur se enfrentará a Sudáfrica el día 25 a las 10:00 (hora de Corea) en el Estadio BBVA, en el tercer partido del Grupo A de la Copa Mundial de la FIFA 2026 en Norteamérica.
El equipo de Hong Myung-bo, con un balance actual de una victoria y una derrota, asegurará su clasificación a los octavos de final como segundo de grupo con solo un empate ante Sudáfrica. Sin embargo, no se puede descartar la posibilidad de que, en caso de derrota, caiga hasta el cuarto puesto del grupo, superado por la República Checa (actualmente con un empate y una derrota) y Sudáfrica.
El equipo de Hong Myung-bo, que llegó a Guadalajara el pasado 5 (hora local), finalizó su segundo partido contra México el 18, realizó entrenamientos de recuperación el 19 en el campo de entrenamiento Chivas Verde Valle, su base de operaciones, y el 20 descansó todo el equipo. Posteriormente, entrenó la mañana del 21 y llegó a Monterrey el 22 a las 3:35 p. m.
El equipo de investigación llegó al aeropuerto de Monterrey hace aproximadamente una hora. Apenas se abrieron las puertas del avión, el ambiente cambió. Aunque Guadalajara, a diferencia de lo que se temía, tenía un clima relativamente fresco, en Monterrey se sentía un calor abrasador.

Aunque no es húmedo, la intensidad del sol era claramente distinta. Hoy también se registrará un clima caluroso, con una máxima de 32 grados y una mínima de 23 grados. Según los locales, hace apenas unos días en Monterrey se superaron los 40 grados como temperatura máxima diurna. Los días 19 y 20 se pronostican condiciones climáticas caprichosas, con granizo cayendo a cántaros.
En el instante en que los pies tocaron el suelo fuera de la pista de aterrizaje, un calor sofocante envolvió a todo el cuerpo. Para el equipo, ya acostumbrado al clima agradable de la alta montaña de Guadalajara, este cambio ambiental repentino se convirtió en el primer desafío. Aunque un empate sería suficiente para clasificar a la fase de eliminatorias, la clave para el éxito o fracaso de la selección sudafricana en este torneo radicará en qué tan rápido logren adaptarse a estas variables climáticas.
Ante todo, se trata de una condición en la que el desgaste físico es inevitable. La temperatura base es elevada y, además, el clima es impredecible, habiendo caído granizo apenas dos días antes. Bajo el intenso sol de Monterrey, para mantener una presión y movilidad de alta intensidad durante los 90 minutos completos, es esencial un control riguroso del ritmo y una gestión adecuada de la hidratación durante el partido.
Al equipo nacional, que ha volcado su energía en una batalla encarnizada con el país anfitrión México, se le presenta el clima extremo de Monterrey como un rival aún más difícil que el de Sudáfrica.

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