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México se ha visto sumido en una situación de emergencia extrema a vísperas de su partido por los octavos de final de la Copa Mundial. Tras producirse un accidente que causó cuatro muertos entre las multitudes que celebraban la victoria, la presidenta ha intervenido personalmente para instar a las autoridades de seguridad a tomar medidas.
La agencia Reuters informó el día 4 (hora de Corea) que «las autoridades de la Ciudad de México han decidido reforzar el control de acceso a los principales lugares de celebración callejera en la ciudad antes del partido por los octavos de final contra Inglaterra, tras producirse cuatro muertes durante una gran fiesta nocturna celebrada tras la victoria de México en el torneo de la Copa Mundial».
Como país coanfitrión, México disputará el próximo día 6, en el Estadio de la Ciudad de México, el partido por los octavos de final de la Copa Mundial de la FIFA de América del Norte 2026 contra Inglaterra.
Según las informaciones, las autoridades de la Ciudad de México establecerán líneas de control de seguridad en la zona de la Avenida Reforma, donde se han instalado pantallas gigantes. Clara Brugada, alcaldesa de la Ciudad de México, declaró que «los monumentos como el Ángel de la Independencia y la Plaza de la Constitución, donde se espera una gran afluencia de aficionados, permanecerán abiertos al público, pero se limitará el acceso de forma inmediata cuando se alcance la capacidad máxima».
También se implementarán controles en el transporte público. Las autoridades de la Ciudad de México han previsto suspender el funcionamiento de algunas estaciones de metro y servicios de transporte público para evitar aglomeraciones. Además, con el fin de garantizar la seguridad de los aficionados, se habilitarán como zonas exclusivamente peatonales algunos tramos de carreteras principales.


Anteriormente, México vivió una trágica y lamentable catástrofe. El día 1, en el partido por los dieciseisavos de final del torneo, México derrotó a Ecuador por 2-0 y se clasificó para los octavos de final. Sin embargo, mientras aproximadamente un millón de personas se agolpaban en las calles para celebrar la victoria, cuatro personas perdieron la vida. Se informa que fallecieron asfixiadas al ser aplastadas por la multitud.
El medio mexicano El Universal informó entonces que «el caos fue provocado por petardos y la gente comenzó a huir. En ese proceso, algunos cayeron y fueron pisoteados por otros». Además, se conoció que también se produjeron incidentes violentos entre los aficionados al fútbol, con intercambios de puñetazos.
De hecho, la Ciudad de México ya había preparado varias medidas para prevenir accidentes. En las últimas semanas, se prohibió la venta de alcohol en los días en que se disputaban partidos del equipo nacional de México. Asimismo, se controló el tráfico vehicular y, para dispersar a las multitudes, se aumentó el número de pantallas gigantes y se ampliaron las distancias entre ellas. Sin embargo, resultó insuficiente para contener la inmensa multitud de un millón de personas que se agolpó en las calles.


Finalmente, la propia presidenta Claudia Sheinbaum de México ha intervenido personalmente. La presidenta Sheinbaum instó a que, incluso si el equipo nacional de México derrota a Inglaterra y se clasifica para los cuartos de final, no se beba en exceso ni se acuda a lugares con aglomeraciones para celebrar.
La presidenta Sheinbaum declaró: «En este tipo de celebraciones, cada vez que hay un consumo excesivo de alcohol pueden surgir diversos problemas, incluida la violencia relacionada con el alcohol. Es imperativo evitar el exceso».
Reuters informó que «la presidenta Sheinbaum enfatizó que garantizar que las celebraciones se desarrollen de forma segura es responsabilidad tanto de los aficionados como de las autoridades e instó a los aficionados al fútbol a evitar las zonas de aglomeración».

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