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El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, manifestó una postura abierta respecto al establecimiento de fábricas locales y la producción de vehículos por parte de fabricantes chinos en territorio estadounidense, siempre que se generen empleos locales. Esto representa un giro completo respecto a su posición anterior sobre la entrada de vehículos chinos en EE. UU.
Según medios extranjeros y el sector, el presidente Trump mencionó recientemente en una entrevista televisiva que "no hay problema" con que China construya fábricas en territorio estadounidense y produzca vehículos , explicando que esto es similar a la forma en que los fabricantes de automóviles japoneses han establecido plantas locales en EE. UU. y contratado mano de obra local. Sin embargo, se opuso firmemente al método mediante el cual las empresas chinas de vehículos terminados exportan sus productos a EE. UU. a través de países vecinos como México, y mantuvo la postura de que es obligatorio construir fábricas en territorio estadounidense y contratar trabajadores.

Estas declaraciones se produjeron poco antes de la cumbre programada para este mes en Washington con el presidente chino, Xi Jinping. Sin embargo, existen opiniones escépticas dentro del sector sobre si esto derivará en un cambio real de política.
Esto se debe a que, según las regulaciones actuales del Departamento de Comercio de EE. UU. y la "Ley de Seguridad de Vehículos Conectados de 2026" que se está impulsando en el Congreso, los vehículos equipados con sistemas y software chinos podrían verse estrictamente bloqueados en su fabricación y venta en territorio estadounidense. Además, las barreras arancelarias de altos impuestos sobre los vehículos chinos siguen manteniéndose elevadas, por lo que la viabilidad de esta medida despierta gran interés.
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